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HISTORIA - Texto oficial del 29 Junio 2001

Noticia de las apariciones

CIUDAD DEL VATICANO, 1 julio 2001 (ZENIT.org).- Las apariciones de la Virgen María acaecidas en Kibeho, Ruanda, entre 1981 y 1983, han recibido el primer reconocimiento oficial.
El obispo de la diócesis de Gikongoro, monseñor Augustine Misago, confirmó su autenticidad, así como la buena fe de las videntes, en una eucaristía celebrada en la catedral de Gikongoro, con participación del nuncio y de todos los obispos del país africano. La Santa Sede publicó el 29 de junio pasado una nota explicativa redactada por la diócesis.

Como lo muestra la historia de las apariciones alrededor del mundo, puede suceder que después de la aprobación del culto público en los lugares, la evolución de la situación disuade a la autoridad de la Iglesia de ir más lejos, y que prefiere detenerse en ese punto de una vez para siempre. Tal no fue el caso de Kibeho. Había, en efecto, para la autoridad competente, bastantes elementos para poder apreciar los hechos y finalizar el debate con una declaración que emitía juicio definitivo sobre los acontecimientos estudiados. El progreso de los trabajos de las comisiones "ad hoc", al lado de las apariciones desde marzo de 1982, ofrecía condiciones favorables.

Es por eso que, durante la alegría de las celebraciones del Gran Jubileo del Año 2000 de la Encarnación del Cristo y del primer centenario de la evangelización de Ruanda, el obispo de Gikongoro, consideró oportuno clarificar definitivamente el expediente de las apariciones de Kibeho al cabo de 20 años de examen. Después de haberse ocupado de deliberar con sus comisiones de estudio, de consultar a la Santa Sede y a la Conferencia Episcopal de Ruanda, promulgó su Decreto de fecha del 29 de junio de 2001, en el curso de la misa solemne concelebrada a la Catedral de Gikongoro. Este acto decisivo en la historia de las apariciones de Kibeho se efectuó en presencia de Nuncio Apostólico en Ruanda, en presencia de todos los miembros de la Conferencia Episcopal de Ruanda, en presencia de numerosos sacerdotes de las diferentes diócesis del país, en presencia de monjes y monjas con sus Superiores, y en presencia de laicos fieles venidos de todas partes.

En la larga lista de presuntos videntes, identificados en Kibeho en el curso de los años, el obispo retiene sólo a tres como auténticos. He aquí la parte principal de la Declaración:

Reconocimiento oficial de las apariciones por Monseñor Agustín Misago

1° Sí, la Virgen María se apareció en Kibeho el 28 de noviembre de 1981 y en el curso de los meses que siguieron. Hay muy buenas razones para creer en ello más que para negarlo. A este respecto, las tres videntes del principio son las únicas que merecen ser retenidas como auténticas: se trata de Alphonsine Mumureke, Nathalie Mukamazimpaka, y María Claire Mukangango. La Virgen se les manifestó bajo el vocablo de " Nyina wa Jambo ", es decir " Madre del Verbo ": lo que es sinónimo de " Umubyeyi w ' Imana ", es decir " Madre de Dios ", como lo explicó. Estas videntes de María dicen verla unas veces con las manos juntas, y otras con los brazos extendidos.

Varios motivos justifican la elección de las tres videntes ahora reconocidas. Estas videntes, en las que el lazo histórico que les une entre ellas está bien establecido, ocuparon ellas únicas la escena durante varios meses, por lo menos hasta junio de 1982. Además, son ellas quienes han hecho hablar de Kibeho como un lugar de apariciones y de peregrinaciones, y las que han hecho ir allá a muchedumbres hasta el fin de estos acontecimientos. Pero por encima de todo, son Alphonsine, Nathalie y María Claire quienes responden con satisfacción a los criterios establecidos por Iglesia en materia de apariciones y de revelaciones privadas. En cambio, la evolución de presuntos videntes posteriores, sobre todo desde el fin de sus apariciones, deja entrever situaciones personales muy precisas y más o menos inquietantes que vienen a reforzar las reservas ya existentes para su caso y disuadir la autoridad de la Iglesia de proponerlos a los fieles como una referencia.

En la apreciación de los hechos y de los mensajes, únicamente se tienen que tener en cuenta las apariciones públicas. Son públicas las apariciones que se efectuaron en presencia de varios testigos, lo que necesariamente no significa una muchedumbre. El tiempo fuerte de estas apariciones se acabó con año 1983. Todo el resto que se dijo o hizo después de esta fecha en Kibeho no aportó en verdad nada de nuevo con relación a lo que fue ya conocido antes, tanto desde el punto de vista de los mensajes como de los signos de credibilidad. Incluso en el caso de Alphonsine, que continuó atrayendo gente hasta el fin de sus apariciones.

Los dos primeros años de apariciones en Kibeho (1982 y 1983) verdaderamente constituyen pues el período decisivo el que quiera conocer lo que pasó y formarse un juicio de ello. Es en efecto en el curso de este período que se produjeron acontecimientos significativos, que han hecho hablar tanto de Kibeho y acudir las muchedumbres. Es también en este período que los elementos esenciales del mensaje de Kibeho han sido comunicados, luego recapitulados, y que se produjo el fin de las apariciones para la mayoría de los videntes.

En el caso de las tres videntes, que responden al origen de la celebridad de Kibeho, no hay nada que haya sido dicho o hecho por ellas durante las apariciones que esté contra de la ley o contra la moral cristiana. Su mensaje se une con satisfacción a las Santas Escrituras y la Tradición viva de la Iglesia.

Desde luego, en el campo de las apariciones, las influencias exteriores sobre los videntes o las manipulaciones siempre son posibles; son prácticamente inevitables y a menudo difíciles de discernir, dado que los videntes no están aislados en absoluto de su entorno. Sea lo que sea, las interferencias comprobadas no parecen haber alterado el verdadero mensaje de Kibeho. Un análisis detenido del período desde las primeras apariciones permitirá discernir mejor, entre muchas cosas atribuidas a la Santísima Virgen, aquellas que habría dicho verdaderamente, particularmente en cuanto al mensaje de la capilla. Además, no debemos perder de vista esta verdad que comúnmente Dios nuestro Creador, " que quiere que todos los hombres se salven y alcancen el conocimiento de la verdad " (1 Tim 2,4), se sirve de lo que se viene en llamar " las causas segundas " para realizar su plan de salvación.

Entre los signos de credibilidad de las apariciones, podemos mencionar, entre otras cosas, hechos tales como:

  • la buena salud mental, el equilibrio humano, la lucidez y la sinceridad de las videntes atestiguados por las conclusiones de la comisión de los médicos, incluyendo un psiquiatra;
  • el clima verdaderamente piadoso y sincero en el cual se celebraron estos acontecimientos;
  • una ausencia de búsqueda de sensacionalismo entre las videntes, lo que puede significar que las apariciones no se producían de manera automática o bien teleguiado;
  • la no contradicción de las videntes en cuanto a los mensajes y en cuanto a los comportamientos;
  • la realidad de los éxtasis que no tienen nada enfermizo o de histérico, según las diferentes pruebas y exámenes efectuados por las comisiones;
  • la naturaleza, la coherencia y el simplicidad de los "diálogos" con la Aparición;
  • el hecho de que ciertas palabras que han sido dichas manifestaban un nivel superior a la cultura y a la formación religiosa de las personas que las dijeron;
  • el fenómeno de " viajes místicos " para Alphonsine primero (el 20 de marzo de 1982) y para Nathalie luego (el 30 de octubre de 1982);
  • el 15 de agosto de 1982 que fue señalado particularmente, contra toda previsión, por visiones espantosas, que posteriormente se revelaron proféticos a la vista los dramas humanos vividos en Ruanda y en el conjunto de los países de nuestra región de los Grandes Lagos estos últimos años;
  • ayuno extraordinario de Nathalie en la cuaresma 1983, rigurosamente vigilado por la comisión médica, en la que sus miembros no eran ni todos católicos, ni los católicos practicantes;
  • pero sobre todo el mensaje de Kibeho, cuyo contenido permanece coherente, pertinente y ortodoxo.
  • los frutos espirituales ya suscitados por estos acontecimientos a través del país y hasta en el extranjero.

No podemos dar ningún valor probable a los llamados fenómenos solares que uno u otro pretendido vidente posterior a los tres ahora reconocidos, creyó ver e intentaba mostrar a los miles de peregrinos de Kibeho, particularmente en el transcurso de noviembre de 1982, poco después de las 17 horas. No hay en esto milagro alguno; testigos diferentes y dignos de fe dan una explicación natural del fenómeno, que parece bien fundada e ineludible.

En el mensaje de Kibeho, son cuestión, entre otros aspectos, unas palabras atribuidas a la Virgen María, que querría que se le construyera un santuario en Kibeho en su honor y como recuerdo de su aparición allá. Este mensaje, recibido por Alphonsine por primera vez en el momento de la aparición del 16 de enero de 1982, se repitió varias veces durante aquel año. Este mensaje fue dado por la Virgen no su propia iniciativa sino como respuesta a una demanda que dada por la vidente. Debemos reconocer que en las palabras atribuidas a la Virgen por las videntes, en ninguna parte jamás se habló de "Basílica", sino más bien de capilla Bikira Mariya ngo arashaka shapeli. El concepto de "basílica" es un elemento totalmente extraño para el verdadero mensaje de Kibeho. Ninguno de tres videntes reconocidas utilizó la palabra. La idea viene más bien de una obra aparecida en febrero de 1983 sobre las apariciones de Kibeho y distribuida gratuitamente en ciertos medios.

En relación al mensaje de la capilla que hay que construir sobre el lugar de las apariciones de Kibeho, el examen de las palabras atribuidas a la Virgen María revela que no piensa imponerle al obispo ni dimensiones, ni planos, ni denominaciones, ni modelos de decoración; sino que le deja más bien bastante libertad de actuación según la utilidad pastoral para los fieles. Además, aunque la Virgen María no hubiera pedido que se le construyera una capilla, esto vendría impuesto desde el momento que por lo menos un culto público es reconocido sobre los lugares.

10° El rosario de los Siete Dolores de la Virgen María viene de las devociones marianas relativamente antiguas en la Orden de los Servitas de María. Hubo un tiempo donde incluso en Ruanda fue conocido este rosario, pero únicamente en un círculo de las Hermanas Benebikira antes del año 1960: fue introducido por Mama Tereza Kamugisha, la primera ruandesa superior general de esta congregación. Pero desde el fin de su mandato, este rosario, muy mal conocido y sobre todo muy mal aceptado por las hermanas, cayó en rápido en el olvido. Es la vidente María Claire Mukangango quien habla de éste de nuevo como un mensaje entregado por la Virgen María en Kibeho. Hasta ahora, a pesar de largas búsquedas que hicieron las comisiones ad hoc, no hay prueba alguna de que María Claire ya conociese este rosario antes del inicio de las apariciones. Este rosario merece ser difundido entre los cristianos, sin suplantar sin embargo el Santo Rosario. Se trata de un ejercicio de piedad entre otros muchos admitidos por la Iglesia.

11º El culto público en relación a las apariciones de Kibeho, ya aprobado desde el 15 de agosto de 1988 por mi predecesor y confirmado por mí mismo desde mi entrada en función como el primer obispo de Gikongoro, permanece vigente y merece ser promovido para el bien espiritual de los fieles. En las súplicas, las letanías o los cánticos, los fieles pueden mezclar en lo sucesivo el vocablo " Nuestra Señora de Kibeho " a otros títulos bajo los cuales Virgen Santísima es invocada.

12° No obstante, en el ejercicio de este culto, es importante velar bien por la especificidad de las apariciones de Kibeho, sin mezclarlo con otros fenómenos similares, reconocidos o no, que se habrían celebrado en otro lugar en el país o en el extranjero. Prohibo pues erigir en el santuario de Kibeho las estatuas o los emblemas, y publicar alguna fórmula particular de oración, algún cántico, algún libro de devoción, relativos a las apariciones de Kibeho sin una aprobación dada por el Ordinario del lugar.

13° El nombre dado al santuario mariano de Kibeho es "Santuario de Nuestra Señora de los Dolores", como ya lo preconicé con ocasión de la colocación de la primera piedra, el 28 de noviembre de 1992, y repetí en mi mensaje proclamado en Kibeho el 15 de septiembre de 1996, con explicaciones más amplias.

14° Que Kibeho se haga pues sin tardar un punto de peregrinaciones y de cita para los que buscan a Dios, que van allá para rezar; un gran lugar de conversiones, de reparación del pecado del mundo, y de reconciliación; un punto de reunión tanto para "los que fueron dispersados", como para los amantes de los valores de compasión y de fraternidad sin fronteras " un gran lugar que recuerda el Evangelio de la Cruz.

15° Para promover más el culto público y facilitar su ejercicio, será edificada en el lugar de las apariciones una capilla en honor de la Virgen María lo antes posible. Pero para las dimensiones de este edificio tendremos en cuenta el espacio disponible y también la escuela que allí se encuentra. Por ahora una sola capilla basta; para lo demás, la iglesia parroquial está allí, formando parte integral del área del santuario mariano.

16° Un Comité pastoral del Santuario de Kibeho, compuesto por sacerdotes y laicos y cuyos principios están establecidos desde el 28 de noviembre de 1992, se dispondrá en el lugar para dar asistencia al rector del santuario en la buena gestión de esta obra y en la coordinación de las diversas iniciativas que pretenden sostenerla, incluido el empleo de los fondos. Los miembros de este comité deben ser aceptados por el Ordinario del lugar".

Como se debe haber comprobado sin duda, las presuntas apariciones de Jesús, que también fueron cuestión en Kibeho, pero siete meses después de las de María, no se tomaron en consideración de un modo explícito en la Declaración. No es por un olvido, ni por negligencia en el examen de los expedientes. Motivos diversos justifican este silencio, particularmente el hecho que los presuntos videntes de Jesús mejor conocidos por los peregrinos de Kibeho en el curso de los años 1982-1983 acabaron mal o bien desviándose al paso del tiempo. El ejemplo más sorprendente es, sin duda, el del Manuel Segatashya, que fue el primero en hablar de apariciones de Jesús: tuvo problemas importantes de salud mental hasta su muerte en 1994.

Incluso la vidente Nathalie, un año después de principio de las apariciones de María, comenzó por su parte a referirse a presuntas apariciones de Jesús de modo esporádico; pero, si fue Él quien la habría visitado, todo pasó en privado, generalmente en la intimidad, según su propio testimonio. Para todos los casos estudiados, las comisiones se limitaron solamente a las apariciones públicas, las únicas a quienes podían asistir o se podían encontrar testigos variados. Entonces, desde el punto de vista histórico, Nathalie, como las dos otras videntes, es conocida sobre todo por las apariciones de María, pues la inmensa mayoría de éstas fueron públicas.

En el discernimiento de los videntes, la salud mental, la transparencia de los éxtasis, la coherencia de la conducta moral con mensaje proclamado, el desinterés, la humildad sin fingimiento, y la obediencia a la autoridad de la Iglesia, se consideran entre los criterios más importantes. Fenómenos de apariciones se vuelven tanto más sospechosos cuando el vidente y sus partidarios procuran encontrarles, cueste lo que cueste, garantías suplementarias y justificaciones supererogatorias presentadas como que vienen del cielo, frente a una actitud constantemente negativa de la autoridad de la Iglesia. La no transparencia puede también tomar la forma de un entusiasmo por lo maravilloso sentimental, o de una propaganda parcial e incluso mentirosa, y de una sobrepuja o de una explotación con fines comerciales, políticos, etc. (Ver J.M.Alonso, B. Billet y otros, "Apariciones verdaderas y falsas en la Iglesia", Ed. P. LethieJleux Paris 1976).

Hasta sin apariciones reconocidas de Jesús, es evidente que Jesús jamás puede estar ausente en el culto público autorizado en el lugar de las apariciones de Kibeho; porque la Santa Eucaristía constituye el elemento esencial, la fuente y la cumbre, más que todo tipo de devociones marianas imaginables. No podemos hablar, pues, de la Virgen María sin pensar en Jesús en su Hijo; el papel de María siempre fue de conducirnos a Jesús como el único Salvador del mundo, mediador único entre Dios y los hombres.

De todos modos, la Declaración del 29/06/2001 es definitiva; no es la cuestión, ni es oportuno preparar nuevos procedimientos esperando obtener un reconocimiento eventual de otros videntes.

Pueda pues esta Declaración contribuir a la más grande gloria de Dios en Kibeho, así como en otros lugares en Ruanda y en el mundo entero. Que la apoye por siempre más una verdadera devoción a Nuestra Señora de Kibeho, Madre del Verbo y Virgen de los Dolores.

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